La voz tiene aproximadamente el 38% del impacto en la comunicación. Pero este impacto es aún mayor en interacciones telefónicas donde no media el elemento visual.

La voz está compuesta por el tono (grave, medio o agudo), el ritmo (rápido o lento), la intención (positiva o negativa) y la dicción (la capacidad de pronunciar con claridad cada palabra). Cada uno de estos componentes le imprime al mensaje un impacto que termina generando emociones positivas o negativas a quien escucha. En este blog damos algunos tips en cada uno de estos componentes para aumentar la asertividad en la transmisión de los mensajes.

TONO

Cuando se hace referencia al tono, se alude a qué tan aguda o grave es la voz de la persona que está hablando.

Los tonos agudos generan ansiedad y afán.

Según Patti Wood (s.f.), experta en lenguaje no verbal, los tonos agudos, semejantes al sonido de una alarma o un violín, tienen un efecto muy negativo en el cerebro del interlocutor porque son asociados con alguien muy impulsivo, lo que hace pensar que es alguien poco confiable. Asimismo, los tonos agudos producen irritación, ansiedad y afán y, generalmente, son asociados con infantilidad, que es una característica opuesta al profesionalismo y a la credibilidad. Por esta razón, es importante evitar este tipo de tonos en exposiciones y llamadas para no generar emociones negativas que disminuyan el impacto del mensaje.

Los tonos graves generan calma y confianza

Para exposiciones y llamadas es recomendable usar tonos de voz más graves, que se asemejen al sonido de un bajo o de un trombón, porque son voces más pesadas que se tienden a asociar con credibilidad y confianza, como la voz de Morgan Freeman y de Barack Obama, por dar dos ejemplos muy conocidos en los medios de comunicación.

Ejercicios recomendados para obtener un tono más grave

Existen varios ejercicios para obtener un tono más grave, pero el principal de ellos es ejercitar una respiración diafragmática (desde el estómago) que, en realidad, es la respiración natural de los seres humanos pero que, comúnmente, es reemplazada por la respiración de pecho. Volver a la respiración natural es clave para aumentar la convicción del mensaje, y, en la práctica, esto solo se logra con ejercicios repetitivos que permitan regresar al hábito natural de tomar el aire inflando el estómago.

Adicionalmente, la respiración diafragmática reduce los niveles de estrés y ansiedad y normaliza el ritmo, lo que ayuda a crear atmósferas de confianza apropiadas para dar su mensaje.

Una buena respiración también permitirá que la persona no se quede sin aire cuando realice charlas muy extensas, y evitará las interrupciones en el discurso que se dan cuando la persona se siente ahogada, lo que, a su vez, transmite ansiedad y afán en el público.

RITMO

El ritmo se refiere a qué tan rápido o lento se habla durante una exposición o una conversación, y es relevante mencionarlo por el efecto que puede tener en las emociones del interlocutor.

Los ritmos rápidos incrementan la ansiedad y generan afán

Un estudio publicado por el Bulletin of the Psychonomic Society, demostró que los ritmos musicales rápidos aumentan la rapidez en la que se come un alimento porque generan mucha agitación y ansiedad (Roballey, y otros, 1985). Este hallazgo permite tener una mayor comprensión de la razón por la cual al hablar con un ritmo muy rápido se tiende a incrementar el nivel de irritación y ansiedad en el que escucha, y puede generar en el otro un mayor afán por acabar rápido una reunión o exposición.

Por demás, hablar rápido también conllevará a que se reduzca la capacidad de vocalización o dicción, lo que dificultará la comprensión del mensaje.

El juego de ritmos mejoran la atención

Es mejor utilizar un juego de ritmos no muy rápidos, para permitirle al otro comprender y procesar el mensaje. Siempre es mejor ir lento que rápido, aunque hay que encontrar el balance para no aburrir al que escucha. Para esto puede usar tres estrategias para generar expectativa en el interlocutor: la primera, la pausa expectante, sugiere una breve pausa antes de dar un mensaje contundente; la segunda, es alargaaaar las palabras en las que se quiera enfatizar; y la tercera, es el silabeo, que es partir la palabra en sí-la-bas para proporcionarle mayor énfasis.

En un fragmento del discurso del presidente Barack Obama (The New York Times, 2014), sobre el Estado de la Unión en el 2014, se pueden ver estos tres recursos usados: Hooy (alargamiento) en Estados Unidos, una maes-tra (silabeo) le dio un poco más de tiempo a un alumno que lo necesitaba e hizo la parte que le correspondía por elevar (tono más agudo) la tasa de graduación del país a su nivel más alto (pausa expectante) en más de tres décadas (The New York Times, 2014).

Cuando alguien está conectado con la audiencia y cuando su motivación es aportar, es decir, cuando el entusiasmo es genuino y honesto, muchas de estas estrategias surgen naturalmente. Sin embargo, no está de más practicar los elementos de la voz que aumenten el impacto de su mensaje.